Capítulo #1
By Ilayda.
-Ilayda...- escuchaba una voz lejana que no era muy bonita que digamos- ¡Ilayda despierta!- levanté mi cabeza y pude ver el rostro de Aron, uno de mis amigos.
- ¡Ya! ¿Qué?, ¿Qué?, ¿Qué?- dije algo malhumorada- me examinó de cerca.
-De nuevo no dormiste en toda la noche...
- Tus ojeras empezarán a ser negras como si fuera que te pegaron intencionalmente-dijo Sami, ella era mi mejor amiga- necesitas descansar- remarcó el “necesitas”.
- Tuve problemas para dormir...- dije excusándose.
- Siempre nos dices lo mismo…- dijo Aron cansado de que le diera la típica respuesta diaria- Necesitas salir de esa casa, ¿Porque no vas a un sauna por unos días?
- ¿Y tú crees que mi hermano me dejará salir de casa como si nada?- repliqué.
- Parece que nos iremos temprano- dijo Sam feliz- el profesor faltó de nuevo- sonrió llena de satisfacción.
-Chicos…- la directora interrumpió la charla que había en nuestro clase - El profesor Kim Min Joon, renunció la semana pasada, lamento no haber comunicado esto antes. Se trata de una enfermedad que tendrá que comenzar a tratar lo antes posible.
-¿Qué tipo de enfermedad...?- cuestioné intrigada.
-Cáncer de estómago- todos nos quedamos callados por unos minutos. La directora se veía triste- Debido a que esto que ha sucedido de repente, hemos buscado un reemplazo y lo hemos conseguido- sonrió- su nuevo profesor está por llegar en unos minutos- miró su reloj. A los pocos segundos de quitar la vista de su reloj, un hombre bastante joven se apareció por la puerta saludando muy respetuosamente a la directora, era bastante alto y de cabello marrón. Sam me golpeaba con el codo y me miraba- él es Son Dong Woon, el nuevo profesor de matemáticas- él sonrió y saludó.
- Hola- su sonrisa fue algo tímida.
- ¡POR DIOS! Ahora sí que jamás vuelvo a faltar un solo día en matemáticas- me dijo en voz baja y una sonrisa pícara.
- Eish... ¡Realmente eres una loca!- le regañe por lo bajo.
-Por favor cuide de mis alumnos, puesto que son muy buenos- la directora nos alagó- y ustedes no le den dolores de cabeza al profesor, que si bien es joven, ya tiene bastante experiencia y no titubeará en darles su merecido- bromeó en la última parte- los dejaré solos- la directora se fue y él se presentó.
-Hola chicos- volvió a sonreír, pronto a Sam comenzó babear por él- como dijo la directora Kang, mi nombre es Son Dong Woon. Espero que nos llevemos bien. No me vean solo como el profesor de matemáticas, espero que también me vean como un amigo- no borraba su sonrisa. ¿Acaso estaba feliz todo el tiempo?- Bien, comencemos...- pidió la carpeta de alguien quien la tuviera completa y le explicamos más o menos lo último que habíamos visto con el antiguo profesor.
Las chicas no dejaban de mirarlo y de hablar entre sí. Las que estaban delante mío y Sam comentaban cosas demasiado estúpidas, como “el profesor es demasiado lindo”, “mira su cuerpo ¡Es que es tan tentador!”, “si se me diera la oportunidad le haría de todo” sus risas de máquinas hacían doler mi cabeza, ese pobre profesor era una carnada en medio de todas estas pirañas... Ni siquiera tenía 1 hora que había llegado y ya tiene estudiantes a su disposición y de muy buena gana...
Luego pidió que le anotemos en una hoja nuestros nombres para después nombrarnos. Al final de la clase, guardamos todo y Aron decidió acompañarme a casa ya que salíamos de noche y según él, me cuidaba... Sí claro...
Sonreí al verlo mientras hablaba de su preciada Hyuna... A veces me tenía cansada con que le gustaba esa chica de 4 minute ¡Jamás la conocerá! ¿Cuándo va a entenderlo? Es un idiota, pero... Es mi mejor amigo Al igual que Sam. Ellos suelen hacerme olvidar todo, absolutamente todo problema que suceda en casa; les estoy agradecida a pesar de ser algo pesados, siempre están a mi lado.
- ¿No quieres ir a dormir en casa de Sam? Tal vez allí si puedas dormir como debes. Enserio, debes dormir. De lo contrario podrías comenzar a enfermar gravemente. Es una suerte que no lo estés todavía.
-Prefiero evitar problemas con mi familiar de sangre- traté de sonreír.
-Eish... eres una persona terca...
- Gracias por traerme, Aron- dije parando frente a mi casa.
-Es mi deber estar cuidando de ti.
-Tú solamente quieres regresar a casa tarde. De seguro te encontrarás con esa niña que tanto te gusta.
-No es cierto. Enserio me preocupo por ti y me tratas así ¿Qué clase de amiga eres?- suspiro-Ya debo irme. Cuídate bien ¿Entendido? - asentí mientras me despedía con la mano. Sonrió mientras me miraba a los ojos. A veces era escalofriante para mí que me hiciera eso de los ojos.
- ¡ENTRA DE INMEDIATO A LA CASA!- mi hermano salió enojado como siempre.
-¡Oye! ¡Cálmate!- Aron lo enfrentó.
- Tú deja de meterte en este asunto- lo miró- ¡Te dije que no quería que lo vuelvas a ver!- dijo mirándome- ¡Piérdete!
-No puedes impedir que ella me vea. Es mi amiga y no porque se lo grites y la regañes dejará de hacerlo y si lo hiciera yo la buscaría. Te sientes muy...
- ¡Basta ya!- dije interrumpiendo a Aron- vete a casa. Mañana hablaremos de esto...- él no se quería ir, pero lo obligué a que se fuera con la mirada
- ¡AH! Está bien, pero solo porque tú me lo pides- se alejó sin ganas, porque le conocía a perfección y se había quedado con las ganas de golpear a Kay. Sentí que mi hermano me arrastró hasta adentro.
- No es necesario que tengas que lastimarme para hacerme entrar a la casa- dije tratando que quitarme de encima sus manos. Me soltó y me dio un manotazo en la espalda el cual fue muy fuerte.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no quiero verte cerca de él? ¿EH?!- me gritó.
-¡Es mi amigo! ¡Ni siquiera me dejas acercarme a Samantha! ¡Déjame en paz!- le grité
- ¿Amigo?- comenzó a reírse-¿Crees que soy tan estúpido para no darme cuenta de que eres su prostituta?- volvió tomarme de los brazos- a mí no me engañas, yo sé que te acuestas con él y esa estúpida de Samantha también lo hace, ¿Cierto?!
-¡Suéltame!- trataba de alejarme de él, pero simplemente me lastimaba más aún- ¡Estás lastimándome!
-Escúchame bien, si no quieres lamentarlo, entonces deja de verte con ese estúpido de Aron. No me obligues a lastimarte de nuevo- dijo acercando su rostro a mí- sabes que no quiero que hagas eso-
-Suéltame, te lo ruego Kay, por favor- comenzaba a desesperarme. No tenía la suficiente fuerza para alejarlo de mí así que solo me quedaba suplicarle. Al verme asustada me soltó. Apenas me pude alejar unos centímetros me fui a mi cuarto y tiré mi bolso en la cama, caminaba de un lado hacia otro con el corazón acelerado, él en serio me daba miedo. Trataba de calmarme mientras caminaba dando vueltas. Traté de olvidar esa escena y sus dichos hirientes haciendo la tarea del profesor de matemáticas.
-Al fin he terminado- dije satisfecha. Me sentía bastante cansada, así que busqué una toalla y me metí al baño. Me quedé bastante tiempo en la ducha. Amaba planear lo que haría el día siguiente así que por eso me bañaba después de Kay. Al salir mi hermano estaba frente a mí- ¿Porqué te apareces de repente?- dije enojada.
- ¿Qué tiene ese estúpido de Aron que hace que no te puedas alejar de él?- estaba borracho, como siempre...
- ¡Vete!- lo empujé- de nuevo estás ebrio- me dirigía a mi cuarto, pero enseguida me tomó del brazo y me empujó contra la pared.
-Déjame demostrarte que soy mejor que él- se acercaba a mí.
-Kay, por favor, estás ebrio. Aléjate- lo empujé de nuevo, pero me volvió a pegar contra la pared.
-No, no, no, no ¡No!- dijo enojado- ¡Tú no vas a evadirme!- comenzó a besar mi cuello a la fuerza mientras yo trataba de salir de sus brazos.
- ¡BASTA! ¡SUÉLTAME!- me movía y trataba de quitármelo de encima. Mi voz comenzó a quebrarse y mis lágrimas empezaron a brotar. Sus manos comenzaron abajar para quitarme la toalla del cuerpo mientras seguía besando mi cuello y mi hombro. Traté de sacar fuerza de donde pude y lo aleje- Me das asco- dije y corrí a mi cuarto poniendo llave.
- ¡La próxima no podrás escapar!- gritó detrás de la puerta y le dio un golpe fuerte.
-¡Déjame en paz!- dije llorando.
Tomé de mis piernas y me tiré a la cama a llorar.
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(De acuerdo, hago un paréntesis para aclarar que la siguiente parte está narrada en tercera persona y que ese pedazo no es mío, es de un libro ya que no sé cómo narrar la siguiente situación, aunque lo edite un poco para adaptarlo a la historia.)
Dos años atrás...
Nunca quiso hacerle daño, nunca había dañado para poseer lo poco que le había sido dado en los miserables trabajos que le habían tocado, solamente era así.
Una decisión seguida de un deseo de que todo durara mucho, que esa chica no se debatiera absurdamente puesto que él no quería hacerle daño, que comprendiera lo mucho que él quería demostrarle su amor y se sometiera quietamente, ni siquiera sometiéndose, dejándose ir como él se dejaba ir tendiéndola sobre la cama y gritándole al oído.
-¡Cállate! ¡Deja de ser tan estúpida, sé que lo desaseas tanto como yo!-que esperara mientras él buscaba botones y broches sin encontrar más que convulsiones de resistencia, ráfagas de palabras, gritos, gritos que alguien terminaría por escuchar... O al menos de eso, ella estaba más que segura.
Había el horror y la repulsión frente al ataque de la bestia, Ilayda había luchado por zafarse y huir. Ahora ya no era posible y el horror no venía totalmente de la bestia, porque no era una bestia, su manera de hablarle al oído, sujetarla sin hundirle las manos en la piel, sus besos que caían sobre su cara y su cuello, la repulsión venía de someterse a ese hombre que no era una bestia literal, pero un hombre convertido en un animal salvaje.
Lo miraba desorbitadamente y suplicaba algo, que para él era en otro idioma ya que su estado era la de un borracho.
Luchando por zafar las piernas, por enderezarse, durante un momento le pareció que quería decirle algo que no era solamente gritos o súplicas o insultos en la lengua “desconocida”, le desabrochó la blusa buscando ciegamente los cierres más abajo, fijándola al colchón con todo su cuerpo cruzado sobre el de ella.
- ¡Deja de gritar de una maldita vez! Déjame entrar en ti... Ya no grites, por favor, no grites- le decía su propio hermano.
Cómo no luchar si él no comprendía, si las palabras que hubiera querido decirle se mezclaban con sus balbuceos y sus besos y él no podía comprender que no se trataba de eso, que por horrible que fuera lo que estaba tratando de hacerle, lo que iba a hacerle, no era eso, él solo quería hacerle sentir que quería demostrarle todo ese amor que llevaba guardado desde hacía tiempo.
La náusea de algo insoportable, fue horrible, tan horrible. Sintió ceder la falda, la mano que corría bajo el slip y lo arrancaba, se contrajo con un último estallido de angustia y luchó por explicar, por detenerlo al borde para que eso fuera diferente, lo sintió contra ella y la embestida entre los muslos, un dolor punzante que crecía, aulló de horror más que de sufrimiento como si eso no pudiera ser todo y solamente el inicio de la tortura, sintió sus manos en su cara tapándole la boca y resbalando hacia abajo, la segunda embestida contra la que ya no se podía luchar.
Sumido en ella en un brusco término de lucha acogido sin que continuara esa
desesperada resistencia que había tenido que abatir empalandola una y otra vez hasta llegar a lo más hondo y sentir toda su piel contra la suya, el goce vino como un látigo y se inundó en un balbuceo agradecido por dejarle demostrar todo aquello que tenía guardado para ella, en un ciego abrazo interminable.
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La vida ha sido una total y completa porquería conmigo. Mis padres me abandonaron junto a Kay en un parque, pasando meses con hambre, frío y muertos de hambre. Él me cuidó hasta ese maldito día en que decidió que yo podía cumplir su asqueroso deseo: ser su mujer. Realmente me hubiese gustado que mi padre o mi madre hubiese aparecido en ese momento, entonces habría perdonado el gran pecado de haber abandonado a la hija de sus entrañas.
Tal vez piensen que soy una estúpida por no escapar de su lado, lo intenté, pero el maldito siempre me encuentra. Así que solo me resigné a quedarme, ser su sirvienta, la prostituta, desde su punto de vista, de todo hombre que se me acercara.
Aron simplemente fue quien vino en mi ayuda cuando salí corriendo esa noche después del “acto” y me obligaron a denunciarlo, pero no tenía el valor. Si tomó algo que no debía a la fuerza, también sería capaz de quitarme la vida y sobre eso... Eso es algo de lo que solo yo tengo control... Me quitó las ganas de vivir, pero al menos mi corazón dejará de latir en el momento en el que yo decida pararlo.
Aron lo odia tanto y cada vez tiene menos paciencia cada vez que lo enfrenta...

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