Capítulo #2
By Ilayda
Al día siguiente me levanté muy temprano para no cruzar a Kay, aunque con lo borracho que estaba, despertaría después del mediodía. Fui a casa de Sam para irnos juntas, pero se le ocurrió, como siempre, pasar por Aron y también, como siempre, él se había quedado dormido, esperamos hasta que al menos se vistiera para poder marcharnos.
-¿Porqué siempre pasa lo mismo contigo? ¡Deberías dejar de estar tanto en internet, luego te levantas tarde y nos ponen falta por llegar tarde a clases!- Sam le regaño por enésima vez.
-Deja de regañarme. Tú eres una anciana, por eso duermes a las 7 de la tarde.- le respondió enseguida a nuestra amiga.
-Dejen de discutir- ya habíamos llegado y ellos seguían gritándose- ustedes parecen novios, no amigos. ¡Discuten todo el tiempo!
- ¡Dios no lo permita y a ti te corte la lengua!- Sam me empujó hacia nuestra clase. Como el empujón fue brusco, choque con el profesor Dong Woon que al parecer iba de salida.
- Lo-lo siento- dije nerviosa. Iba a matar a Samantha. De repente él sonrió y me sentí incómoda, mucho más que de costumbre. Bajé la mirada.
- No te preocupes- dijo muy tranquilo- Enseguida vuelvo- dijo para todos en general.
Sentí unas miradas un tanto asesinas de parte de las niñas del curso... Solo pegué mis ojos al lugar en el que siempre me sentaba y corrí hacia el lugar tratando de esconderme de todas esas mujeres enfurecidas. Después de unos minutos, volvió el profesor explicando los ejercicios que evidentemente no entendí nada ya que las matemáticas eran mi peor enemigo.
- Profe, no entendí nada...- dijo Amber.
- La maldita perra comenzará su caza...- dijo Sam mirándola con desprecio.
Amber era una de las más inteligentes en este curso. Ella es la primera de la clase, precisamente por matemáticas.
- Claro, comenzará con su juego de piernas- Aron rió. Los dos miraban hacia el lugar de la chica de la cual estaban hablando.- No le basta con media escuela, ahora quiere al profesor.
- No creo que el profesor Dong Woon se caliente tan fácilmente.
-Por favor, en vez de discutir sobre la rubia, mejor vete- le dije a Aron que estaba sentado en nuestra mesa.
- Claro que va a ceder, es un hombre. Cuando se nos tienta de tal forma no hay manera de que nos podamos resistir....- veían como el profesor se acercaba a la rubia. En cuanto se detuvo para poder explicarle, ella se las ingeniaba para que se pudiera ver algo de sus piernas.
- Yo no lo creo- respondió Sam.
- ¿Quieres apostar? 50 a que él se terminara revolcando con ella.
-¿50? ¡Con 50 no hago nada!
- Está bien 100, dólares, ¿Mejor?- Sam se encogió de hombros.
-Trato hecho.
- ¡Dejen de apostar de una vez y ayúdenme a resolver esto!- me quejé con los dos, pero sin darme cuenta, toda la clase me escuchó y me quedaron mirando.
-Bien, como veo que algunos de ustedes no lo entendió. Volveré a explicar- el profesor se movió del lugar en el que estaba y se asomó a la pizarra.
Comenzó de nuevo. Mientras él lo hacía yo solamente quería que la tierra me tragara ya que tenía puesta sobre mí la mirada asesina de Amber. Luego de haber terminado la clase, todos guardamos nuestras cosas.
- Señorita Yimlaz, ¿Podría quedarse un momento por favor?- el profesor me habló cuando estaba por salir.
- Estaremos esperando en la cafetería- dijo Aron. Solo Asentí.
- ¿Qué necesita?
- Sé que la directora Kang te deja las llaves de la sala de profesores y que además te encargas de algunos papeles importantes de la biblioteca, como ella no está, necesito que me ayudes con eso, ¿Podrías quedarte hasta después de clases?- Asentí.- Gracias- Salí de allí para encontrarme con mis amigos nuevamente, pero un estirón de brazo me pegó contra la pared.
- Más te vale que la próxima vez te entre en la cabeza las malditas ecuaciones, porque si me vuelves a interrumpir un momento con el profesor, te mataré.
- Cálmate, ¿Quieres? No tengo porqué tenerte miedo, es más, lo único que me das es asco. Te crees la mejor cuando en realidad no eres nada....- suspiré.
-¡Maldita perra! ¡Ni siquiera me conoces para hablar de esa manera sobre mí!
-No, pero media escuela, sí.
-¡Tú...!- quiso golpearme, pero de repente se apareció el profesor y ya no pudo hacer nada.
- ¿Pasa algo?- preguntó extrañado.
-No, ya me iba- salí corriendo antes de que todo empeorara.
No me lo tomen a mal, se supone que yo no soy así, pero me ha jodido la vida durante más de 3 años seguidos. Estoy cansada, al menos debo enfrentar a uno de mis enemigos.
_____________________
Después de almorzar, volvimos a nuestras clases, las horas se hacían largas, tratábamos de concentrarnos, pero la historia de romance entre Romeo y Julieta no era muy interesante para mí y Aron, pero a Sam le encantaba, realmente no le encontraba el sentido a esa historia..... Llámenme insensible o envidiosa, pero no es mi estilo suspirar por ese tipo de historias en el que el chico se juega la vida por el amor de su vida, el romance no me gustaba. Cosas como esas no suceden en la vida real...
- Vamos- me dijo Sam una vez que terminó la clase, guardamos todo.
- Tengo algo que hacer, vayan ustedes primero.
- ¿A dónde pretendes ir?- preguntó Aron.
- ¡Ya váyanse!- los eché. Se despidieron de la mano y una expresión confusa en sus rostros.
Esperamos a que todos los alumnos se fueran para poder ir a la sala de profesores.
-Gracias por ayudarme- dijo abriendo la carpeta de primer año.
- ¿Puedo preguntar por qué me pidió la carpeta de primer año?- me senté frente a él, pues tenía que esperar hasta que terminara con sus asuntos.
-También daré clases a primer año a partir de la semana que viene y tengo que ver sus notas- solo lo observé anotar algunos números con azul, otras en rojo y otras en negro.- Bien. Terminé- guardo todo, después puse llave y tomé mi mochila para irnos- ¿Quieres que te acerque a tu casa?- preguntó una vez que estuvimos fuera de lugar.
-No, gracias. Prefiero caminar.
- Es de noche, no puedes ir a casa caminando, es peligroso.- no quise, pero al final de todo terminó por convencerme, no me dejó en paz hasta subir a su auto.
Durante todo el camino intentó conversar conmigo. Era incómodo, ¿De qué demonios hablas con tu profesor de matemáticas?...
- Es aquí- dije antes de llegar a mi casa. No quería toparme con mi hermano, armaría un lío...- Gracias por traerme.
-Adiós- escuché que se despedía mientras bajaba de su auto.
Para mi desgracia, Kay venía con sus amigos. Se dio cuenta que era yo, entonces, su sonrisa se borró. Me miraba con gran rabia. Se dirigió hacia mí, me tomó del brazo bruscamente e hizo que entrara a la casa a empujones.
-¡No te basta con ser la prostituta de tu querido amiguito, sino que ahora te dedicas a ofrecer tus servicios en la calle y a niños ricos como él! No quieres hacerlo conmigo pero con tipos como él sí- se acercó tomándome de los hombros- ¿Cuánto te pagó?
-¡Me estás lastimando!- quise quitármelo de encima, pero no pude.
-No eres más que una prostituta barata.
-¡Ya!- le di un golpe sin darme cuenta.
-¡Imbécil! ¡Te vas a arrepentir!- ésta vez él me golpeó. Hizo que cayera al suelo y sangrara mi boca. Intenté levantarme, pero me golpeó con algo que parecía ser un látigo. Dijo un montón de cosas que se escuchaban a lo lejos, eso era signo de que estaba por quedar inconsciente de tantos golpes. No podía dejar que eso pasara. Después de unos minutos me dejó sangrando en el suelo y se marchó. Volví a intentar levantarme, pero todo lo que logré hacer fue arrastrarme a mi cuarto.
lunes, 17 de agosto de 2015
sábado, 15 de agosto de 2015
Cap 2
Japón 1945 (Finales de la segunda guerra mundial)
En algún lugar de la ciudad de Japón, un pequeño cantante buscaba una excusa para no ir a la escuela, ajetreado a última hora su madre logró sacarlo de su hogar, la guerra ya avanzada tocaba su final y con el motivo de “pronto papá volverá a casa” El pequeño Shiro se dirigió a su escuela. Mientras caminaba inmiscuido en su mundo logró ser sorprendido por su sempai.
-Shiro, ¿Qué sucede hoy huh?...
-No lo se Nagashi-san… es solo que… estoy agitado, siento un dolor pesado en mi pecho, y al mismo tiempo lo disfruto, lo añoro…
-Shiro.-kun, creo que estás enamorado.
-¿Qué dices sempai?, ni siquiera hay una chica que me guste en la es…
La mirada del chico se envolvió alrededor de un pequeño perrito que arrastraba una de sus patitas traseras, aquella imagen le entristeció y enseguida salió corriendo tras de él, pudo escuchar a su compañero gritarle pero no le escuchaba ya, estaba fundido en una fascinante atracción hacia aquel animal o a algo más…
Al final de la caminata entre los árboles de aquel pequeño parque, logró mirar el rastro de sangre y encontrar al pequeño perrito al que se fue acercando.
-¡Señor hay un niño!-
Shiro miró en dirección de aquella voz y divisó un soldado japonés que apuntaba directo a el con un arma.
-Yo… yo solo…-
-Sáquenlo de ahí y apunten al objetivo… aún es peligroso.-
La voz angelical que Shiro escuchó removió algo en su interior el pesar en su pecho de pronto se hizo insoportable y las lágrimas comenzaron a picar en sus ojos. Su llorosa mirada se encontró con un rostro afilado y delicado, algunos mechones de cabello negro rozaban los costados de las afiladas mejillas que poseía una mujer con ropa militar. Shiro podía sentir cada fibra de su cuerpo clamar por ella, por tocarla, por siquiera volver a escuchar su voz. El cabello de aquella jovencita rozaba apenas sus hombros y tenía la apariencia dulce y mundana de una japonesa de no más de 18 años de edad.
-Maldición Shin… lo hemos encontrado, dos pájaros de un tiro…
La sonrisa que se extendió en sus rojos y carnosos labios puso rígido a Shiro, más no le causó miedo la manía que se mostró en su voz mientras le escudriñaba con la mirada. Raika miró atenta aquel niño escuálido que llevaba el uniforme de una escuela cercana, y por cada centímetro de su cuerpo podía sentir la presencia de aquella alma que se empeñaba en eliminar cada vez que aparecía en la faz mundial.
-¡Raika cuidado!.-
Tan pronto como aquella voz ronca irrumpió en sus maniáticos pensamientos volvió su arma contra el pequeño perro que había comenzado a gruñir tras Shiro.
-¡No, no lo mates!, es…es solo un perrito-
La expresión de Raika cambió, se arqueó muy ligeramente y caminó directamente a Shiro, quien sentía que el corazón se le saldría del pecho, no solo por que aquella mujer tuviese un arma, o por la vida del perro, si no por el simple hecho de sentirla cerca. Raika tomó al muchacho por el cuello del uniforme y lo levantó del suelo como si fuese un pañuelo.
-¿Acaso sabes qué es eso?... lo que intentas proteger… que predecible, eres un gran actor, siempre se te dio bien la actuación ¿No lo crees Shin?. –
El aliento de la joven rozaba cálidamente el rostro de Shiro y sin poder comprender una sola palabra sus manos rápidamente rozaron la piel de seda ajena, encendiendo una hoguera en su estómago. No podía escuchar, no podía sentir, solo la necesitaba a ella, solo a ella, escucharla, sentirla, tocarla, solo ella sería suficiente.
-Raika, déjalo ir… han sido siglos de asesinato, por favor.-
-No, Shin, no voy a dejarlo nunca… -
Shiro volvió en sí gracias a un grotesco graznido, parecía ser el ladrido feroz de un lobo, y cuando Raika saltó hacia atrás sosteniéndolo entre sus brazos se presionó contra su cuerpo buscando más contacto entre ambos, quizá ello lo hacía un pervertido, pero no perdería la ocasión cuando su ser le pedía más y más de aquella extraña.
Raika apuntó rápidamente contra aquel que había sido un perrito herido en algún momento, viéndolo transformado en un impresionante lobo. Era de dimensiones gigantescas, parecía casi del tamaño de un elefante y gruñía mostrando sus blancos y afilados dientes hacia Shiro y Raika.
-¿Qué, que es eso?...
Shiro logró articular palabra solamente después de ver aquel furioso animal saltar y gruñir en su dirección, pronto el escenario parecía más un campo de guerra y no era que Shiro hubiese visto alguno, pero bastó un asentimiento de Raika para que los soldados comenzasen a disparar contra aquel animal que seguía el rastro de ambos mientras corrían por el bosque. En cierto momento Shiro llegó a preguntarse si Raika no se había cansado de cargarlo pegado de su cuerpo, pues le sostenía como si le estuviera protegiendo. Unos pasos más y Shiro fue lanzado cruelmente contra el piso, no tuvo tiempo de mirar antes de volver a escuchar el cañón del arma de Raika golpear al animal que a pesar de estar herido seguía retorciéndose entre gruñidos.
-¿Raika?
La voz de Shiro salió temblorosa y sorprendió incluso a Raika que se encontraba parada frente al animal que estaba muriendo; el animal se contorsionó en el piso unos minutos más y justo antes de expirar su último aliento miró a Raika, parecía como si hubiera una conexión entre ambos, entonces sus ojos se pusieron en blanco y el corazón de Shiro de pronto se sintió calmado y reconfortado por la muerte de aquel ser.
-¡Shiro!... ¡Shiro ya estamos tarde!... –
Nagashi-san salió de entre los árboles y se quedó parado en seco al divisar toda la escena, miraba de Raika al pequeño Shiro tirado en el piso con el rostro atónito, sin pensarlo dos veces se acercó corriendo hasta el niño y lo examinó.
-¡Carlota!, que sorpresa linda… ¿Vienes a unirte a la fiesta?...
Raika empleó un tono tan lleno de diversión que Shiro volvió su vista hasta la joven y miraba como su rostro se contorsionaba con expresiones de dolor, enojo, euforia y cierto sadismo.
-Sempai… debemos irnos… sempai… esa cosa.
Shiro seguía atónito pero Raika salió de su trance para mirar al cielo, y después devolvió la vista a su arma.
-Shin, se acercan…
Nagashi levantó al pequeño en sus brazos y le dio la espalda a Raika, pero se detuvo cuando escuchó el sonido metálico de la revolver apuntando hacia ellos.
-¿Preferís morir quemados?...
-¿Qué?..
La pregunta de Nagashi se quedó en el aire, pues en un instante un gran resplandor naranja y rojo de divisó en el horizonte, a Shiro le pareció que era lo más hermoso que había visto jamás, y justo después de aquello vino la nada, Shiro no pudo sentir siquiera en que momento había dejado de existir porque su cuerpo se quemó incluso antes de que las cosquillas que había provocado el resplandor de la bomba atómica en su estómago se apagasen, Nagashi cerró sus ojos con fuerza y en un instante todo acabó. Cerca de ellos el cuerpo de Raika se reparaba rápidamente podía escuchar las súplicas de toda la ciudad, las personas quemadas o con miembros desprendidos de su cuerpo caminaban a su lado y pedían ayuda, suplicaban por agua; Raika no necesitaba nada de aquello, incluso la ropa que se había pegado a su tejido debido al calor comenzaba a desprenderse dolorosamente de la piel. Los pasos de Raika resonaron entre el tumulto y al estar parada frente a los cuerpos quemados y consumidos de ambos jóvenes una sonrisa se formó en su carcomido y quemado rostro, apretó la mandíbula y pronunció.
-Experimento número 23 fallido y eliminado… -
viernes, 14 de agosto de 2015
My Heart Is Yours- Cap 1-
Capítulo #1
By Ilayda.
-Ilayda...- escuchaba una voz lejana que no era muy bonita que digamos- ¡Ilayda despierta!- levanté mi cabeza y pude ver el rostro de Aron, uno de mis amigos.
- ¡Ya! ¿Qué?, ¿Qué?, ¿Qué?- dije algo malhumorada- me examinó de cerca.
-De nuevo no dormiste en toda la noche...
- Tus ojeras empezarán a ser negras como si fuera que te pegaron intencionalmente-dijo Sami, ella era mi mejor amiga- necesitas descansar- remarcó el “necesitas”.
- Tuve problemas para dormir...- dije excusándose.
- Siempre nos dices lo mismo…- dijo Aron cansado de que le diera la típica respuesta diaria- Necesitas salir de esa casa, ¿Porque no vas a un sauna por unos días?
- ¿Y tú crees que mi hermano me dejará salir de casa como si nada?- repliqué.
- Parece que nos iremos temprano- dijo Sam feliz- el profesor faltó de nuevo- sonrió llena de satisfacción.
-Chicos…- la directora interrumpió la charla que había en nuestro clase - El profesor Kim Min Joon, renunció la semana pasada, lamento no haber comunicado esto antes. Se trata de una enfermedad que tendrá que comenzar a tratar lo antes posible.
-¿Qué tipo de enfermedad...?- cuestioné intrigada.
-Cáncer de estómago- todos nos quedamos callados por unos minutos. La directora se veía triste- Debido a que esto que ha sucedido de repente, hemos buscado un reemplazo y lo hemos conseguido- sonrió- su nuevo profesor está por llegar en unos minutos- miró su reloj. A los pocos segundos de quitar la vista de su reloj, un hombre bastante joven se apareció por la puerta saludando muy respetuosamente a la directora, era bastante alto y de cabello marrón. Sam me golpeaba con el codo y me miraba- él es Son Dong Woon, el nuevo profesor de matemáticas- él sonrió y saludó.
- Hola- su sonrisa fue algo tímida.
- ¡POR DIOS! Ahora sí que jamás vuelvo a faltar un solo día en matemáticas- me dijo en voz baja y una sonrisa pícara.
- Eish... ¡Realmente eres una loca!- le regañe por lo bajo.
-Por favor cuide de mis alumnos, puesto que son muy buenos- la directora nos alagó- y ustedes no le den dolores de cabeza al profesor, que si bien es joven, ya tiene bastante experiencia y no titubeará en darles su merecido- bromeó en la última parte- los dejaré solos- la directora se fue y él se presentó.
-Hola chicos- volvió a sonreír, pronto a Sam comenzó babear por él- como dijo la directora Kang, mi nombre es Son Dong Woon. Espero que nos llevemos bien. No me vean solo como el profesor de matemáticas, espero que también me vean como un amigo- no borraba su sonrisa. ¿Acaso estaba feliz todo el tiempo?- Bien, comencemos...- pidió la carpeta de alguien quien la tuviera completa y le explicamos más o menos lo último que habíamos visto con el antiguo profesor.
Las chicas no dejaban de mirarlo y de hablar entre sí. Las que estaban delante mío y Sam comentaban cosas demasiado estúpidas, como “el profesor es demasiado lindo”, “mira su cuerpo ¡Es que es tan tentador!”, “si se me diera la oportunidad le haría de todo” sus risas de máquinas hacían doler mi cabeza, ese pobre profesor era una carnada en medio de todas estas pirañas... Ni siquiera tenía 1 hora que había llegado y ya tiene estudiantes a su disposición y de muy buena gana...
Luego pidió que le anotemos en una hoja nuestros nombres para después nombrarnos. Al final de la clase, guardamos todo y Aron decidió acompañarme a casa ya que salíamos de noche y según él, me cuidaba... Sí claro...
Sonreí al verlo mientras hablaba de su preciada Hyuna... A veces me tenía cansada con que le gustaba esa chica de 4 minute ¡Jamás la conocerá! ¿Cuándo va a entenderlo? Es un idiota, pero... Es mi mejor amigo Al igual que Sam. Ellos suelen hacerme olvidar todo, absolutamente todo problema que suceda en casa; les estoy agradecida a pesar de ser algo pesados, siempre están a mi lado.
- ¿No quieres ir a dormir en casa de Sam? Tal vez allí si puedas dormir como debes. Enserio, debes dormir. De lo contrario podrías comenzar a enfermar gravemente. Es una suerte que no lo estés todavía.
-Prefiero evitar problemas con mi familiar de sangre- traté de sonreír.
-Eish... eres una persona terca...
- Gracias por traerme, Aron- dije parando frente a mi casa.
-Es mi deber estar cuidando de ti.
-Tú solamente quieres regresar a casa tarde. De seguro te encontrarás con esa niña que tanto te gusta.
-No es cierto. Enserio me preocupo por ti y me tratas así ¿Qué clase de amiga eres?- suspiro-Ya debo irme. Cuídate bien ¿Entendido? - asentí mientras me despedía con la mano. Sonrió mientras me miraba a los ojos. A veces era escalofriante para mí que me hiciera eso de los ojos.
- ¡ENTRA DE INMEDIATO A LA CASA!- mi hermano salió enojado como siempre.
-¡Oye! ¡Cálmate!- Aron lo enfrentó.
- Tú deja de meterte en este asunto- lo miró- ¡Te dije que no quería que lo vuelvas a ver!- dijo mirándome- ¡Piérdete!
-No puedes impedir que ella me vea. Es mi amiga y no porque se lo grites y la regañes dejará de hacerlo y si lo hiciera yo la buscaría. Te sientes muy...
- ¡Basta ya!- dije interrumpiendo a Aron- vete a casa. Mañana hablaremos de esto...- él no se quería ir, pero lo obligué a que se fuera con la mirada
- ¡AH! Está bien, pero solo porque tú me lo pides- se alejó sin ganas, porque le conocía a perfección y se había quedado con las ganas de golpear a Kay. Sentí que mi hermano me arrastró hasta adentro.
- No es necesario que tengas que lastimarme para hacerme entrar a la casa- dije tratando que quitarme de encima sus manos. Me soltó y me dio un manotazo en la espalda el cual fue muy fuerte.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no quiero verte cerca de él? ¿EH?!- me gritó.
-¡Es mi amigo! ¡Ni siquiera me dejas acercarme a Samantha! ¡Déjame en paz!- le grité
- ¿Amigo?- comenzó a reírse-¿Crees que soy tan estúpido para no darme cuenta de que eres su prostituta?- volvió tomarme de los brazos- a mí no me engañas, yo sé que te acuestas con él y esa estúpida de Samantha también lo hace, ¿Cierto?!
-¡Suéltame!- trataba de alejarme de él, pero simplemente me lastimaba más aún- ¡Estás lastimándome!
-Escúchame bien, si no quieres lamentarlo, entonces deja de verte con ese estúpido de Aron. No me obligues a lastimarte de nuevo- dijo acercando su rostro a mí- sabes que no quiero que hagas eso-
-Suéltame, te lo ruego Kay, por favor- comenzaba a desesperarme. No tenía la suficiente fuerza para alejarlo de mí así que solo me quedaba suplicarle. Al verme asustada me soltó. Apenas me pude alejar unos centímetros me fui a mi cuarto y tiré mi bolso en la cama, caminaba de un lado hacia otro con el corazón acelerado, él en serio me daba miedo. Trataba de calmarme mientras caminaba dando vueltas. Traté de olvidar esa escena y sus dichos hirientes haciendo la tarea del profesor de matemáticas.
-Al fin he terminado- dije satisfecha. Me sentía bastante cansada, así que busqué una toalla y me metí al baño. Me quedé bastante tiempo en la ducha. Amaba planear lo que haría el día siguiente así que por eso me bañaba después de Kay. Al salir mi hermano estaba frente a mí- ¿Porqué te apareces de repente?- dije enojada.
- ¿Qué tiene ese estúpido de Aron que hace que no te puedas alejar de él?- estaba borracho, como siempre...
- ¡Vete!- lo empujé- de nuevo estás ebrio- me dirigía a mi cuarto, pero enseguida me tomó del brazo y me empujó contra la pared.
-Déjame demostrarte que soy mejor que él- se acercaba a mí.
-Kay, por favor, estás ebrio. Aléjate- lo empujé de nuevo, pero me volvió a pegar contra la pared.
-No, no, no, no ¡No!- dijo enojado- ¡Tú no vas a evadirme!- comenzó a besar mi cuello a la fuerza mientras yo trataba de salir de sus brazos.
- ¡BASTA! ¡SUÉLTAME!- me movía y trataba de quitármelo de encima. Mi voz comenzó a quebrarse y mis lágrimas empezaron a brotar. Sus manos comenzaron abajar para quitarme la toalla del cuerpo mientras seguía besando mi cuello y mi hombro. Traté de sacar fuerza de donde pude y lo aleje- Me das asco- dije y corrí a mi cuarto poniendo llave.
- ¡La próxima no podrás escapar!- gritó detrás de la puerta y le dio un golpe fuerte.
-¡Déjame en paz!- dije llorando.
Tomé de mis piernas y me tiré a la cama a llorar.
________________________
(De acuerdo, hago un paréntesis para aclarar que la siguiente parte está narrada en tercera persona y que ese pedazo no es mío, es de un libro ya que no sé cómo narrar la siguiente situación, aunque lo edite un poco para adaptarlo a la historia.)
Dos años atrás...
Nunca quiso hacerle daño, nunca había dañado para poseer lo poco que le había sido dado en los miserables trabajos que le habían tocado, solamente era así.
Una decisión seguida de un deseo de que todo durara mucho, que esa chica no se debatiera absurdamente puesto que él no quería hacerle daño, que comprendiera lo mucho que él quería demostrarle su amor y se sometiera quietamente, ni siquiera sometiéndose, dejándose ir como él se dejaba ir tendiéndola sobre la cama y gritándole al oído.
-¡Cállate! ¡Deja de ser tan estúpida, sé que lo desaseas tanto como yo!-que esperara mientras él buscaba botones y broches sin encontrar más que convulsiones de resistencia, ráfagas de palabras, gritos, gritos que alguien terminaría por escuchar... O al menos de eso, ella estaba más que segura.
Había el horror y la repulsión frente al ataque de la bestia, Ilayda había luchado por zafarse y huir. Ahora ya no era posible y el horror no venía totalmente de la bestia, porque no era una bestia, su manera de hablarle al oído, sujetarla sin hundirle las manos en la piel, sus besos que caían sobre su cara y su cuello, la repulsión venía de someterse a ese hombre que no era una bestia literal, pero un hombre convertido en un animal salvaje.
Lo miraba desorbitadamente y suplicaba algo, que para él era en otro idioma ya que su estado era la de un borracho.
Luchando por zafar las piernas, por enderezarse, durante un momento le pareció que quería decirle algo que no era solamente gritos o súplicas o insultos en la lengua “desconocida”, le desabrochó la blusa buscando ciegamente los cierres más abajo, fijándola al colchón con todo su cuerpo cruzado sobre el de ella.
- ¡Deja de gritar de una maldita vez! Déjame entrar en ti... Ya no grites, por favor, no grites- le decía su propio hermano.
Cómo no luchar si él no comprendía, si las palabras que hubiera querido decirle se mezclaban con sus balbuceos y sus besos y él no podía comprender que no se trataba de eso, que por horrible que fuera lo que estaba tratando de hacerle, lo que iba a hacerle, no era eso, él solo quería hacerle sentir que quería demostrarle todo ese amor que llevaba guardado desde hacía tiempo.
La náusea de algo insoportable, fue horrible, tan horrible. Sintió ceder la falda, la mano que corría bajo el slip y lo arrancaba, se contrajo con un último estallido de angustia y luchó por explicar, por detenerlo al borde para que eso fuera diferente, lo sintió contra ella y la embestida entre los muslos, un dolor punzante que crecía, aulló de horror más que de sufrimiento como si eso no pudiera ser todo y solamente el inicio de la tortura, sintió sus manos en su cara tapándole la boca y resbalando hacia abajo, la segunda embestida contra la que ya no se podía luchar.
Sumido en ella en un brusco término de lucha acogido sin que continuara esa
desesperada resistencia que había tenido que abatir empalandola una y otra vez hasta llegar a lo más hondo y sentir toda su piel contra la suya, el goce vino como un látigo y se inundó en un balbuceo agradecido por dejarle demostrar todo aquello que tenía guardado para ella, en un ciego abrazo interminable.
________________________
La vida ha sido una total y completa porquería conmigo. Mis padres me abandonaron junto a Kay en un parque, pasando meses con hambre, frío y muertos de hambre. Él me cuidó hasta ese maldito día en que decidió que yo podía cumplir su asqueroso deseo: ser su mujer. Realmente me hubiese gustado que mi padre o mi madre hubiese aparecido en ese momento, entonces habría perdonado el gran pecado de haber abandonado a la hija de sus entrañas.
Tal vez piensen que soy una estúpida por no escapar de su lado, lo intenté, pero el maldito siempre me encuentra. Así que solo me resigné a quedarme, ser su sirvienta, la prostituta, desde su punto de vista, de todo hombre que se me acercara.
Aron simplemente fue quien vino en mi ayuda cuando salí corriendo esa noche después del “acto” y me obligaron a denunciarlo, pero no tenía el valor. Si tomó algo que no debía a la fuerza, también sería capaz de quitarme la vida y sobre eso... Eso es algo de lo que solo yo tengo control... Me quitó las ganas de vivir, pero al menos mi corazón dejará de latir en el momento en el que yo decida pararlo.
Aron lo odia tanto y cada vez tiene menos paciencia cada vez que lo enfrenta...
By Ilayda.
-Ilayda...- escuchaba una voz lejana que no era muy bonita que digamos- ¡Ilayda despierta!- levanté mi cabeza y pude ver el rostro de Aron, uno de mis amigos.
- ¡Ya! ¿Qué?, ¿Qué?, ¿Qué?- dije algo malhumorada- me examinó de cerca.
-De nuevo no dormiste en toda la noche...
- Tus ojeras empezarán a ser negras como si fuera que te pegaron intencionalmente-dijo Sami, ella era mi mejor amiga- necesitas descansar- remarcó el “necesitas”.
- Tuve problemas para dormir...- dije excusándose.
- Siempre nos dices lo mismo…- dijo Aron cansado de que le diera la típica respuesta diaria- Necesitas salir de esa casa, ¿Porque no vas a un sauna por unos días?
- ¿Y tú crees que mi hermano me dejará salir de casa como si nada?- repliqué.
- Parece que nos iremos temprano- dijo Sam feliz- el profesor faltó de nuevo- sonrió llena de satisfacción.
-Chicos…- la directora interrumpió la charla que había en nuestro clase - El profesor Kim Min Joon, renunció la semana pasada, lamento no haber comunicado esto antes. Se trata de una enfermedad que tendrá que comenzar a tratar lo antes posible.
-¿Qué tipo de enfermedad...?- cuestioné intrigada.
-Cáncer de estómago- todos nos quedamos callados por unos minutos. La directora se veía triste- Debido a que esto que ha sucedido de repente, hemos buscado un reemplazo y lo hemos conseguido- sonrió- su nuevo profesor está por llegar en unos minutos- miró su reloj. A los pocos segundos de quitar la vista de su reloj, un hombre bastante joven se apareció por la puerta saludando muy respetuosamente a la directora, era bastante alto y de cabello marrón. Sam me golpeaba con el codo y me miraba- él es Son Dong Woon, el nuevo profesor de matemáticas- él sonrió y saludó.
- Hola- su sonrisa fue algo tímida.
- ¡POR DIOS! Ahora sí que jamás vuelvo a faltar un solo día en matemáticas- me dijo en voz baja y una sonrisa pícara.
- Eish... ¡Realmente eres una loca!- le regañe por lo bajo.
-Por favor cuide de mis alumnos, puesto que son muy buenos- la directora nos alagó- y ustedes no le den dolores de cabeza al profesor, que si bien es joven, ya tiene bastante experiencia y no titubeará en darles su merecido- bromeó en la última parte- los dejaré solos- la directora se fue y él se presentó.
-Hola chicos- volvió a sonreír, pronto a Sam comenzó babear por él- como dijo la directora Kang, mi nombre es Son Dong Woon. Espero que nos llevemos bien. No me vean solo como el profesor de matemáticas, espero que también me vean como un amigo- no borraba su sonrisa. ¿Acaso estaba feliz todo el tiempo?- Bien, comencemos...- pidió la carpeta de alguien quien la tuviera completa y le explicamos más o menos lo último que habíamos visto con el antiguo profesor.
Las chicas no dejaban de mirarlo y de hablar entre sí. Las que estaban delante mío y Sam comentaban cosas demasiado estúpidas, como “el profesor es demasiado lindo”, “mira su cuerpo ¡Es que es tan tentador!”, “si se me diera la oportunidad le haría de todo” sus risas de máquinas hacían doler mi cabeza, ese pobre profesor era una carnada en medio de todas estas pirañas... Ni siquiera tenía 1 hora que había llegado y ya tiene estudiantes a su disposición y de muy buena gana...
Luego pidió que le anotemos en una hoja nuestros nombres para después nombrarnos. Al final de la clase, guardamos todo y Aron decidió acompañarme a casa ya que salíamos de noche y según él, me cuidaba... Sí claro...
Sonreí al verlo mientras hablaba de su preciada Hyuna... A veces me tenía cansada con que le gustaba esa chica de 4 minute ¡Jamás la conocerá! ¿Cuándo va a entenderlo? Es un idiota, pero... Es mi mejor amigo Al igual que Sam. Ellos suelen hacerme olvidar todo, absolutamente todo problema que suceda en casa; les estoy agradecida a pesar de ser algo pesados, siempre están a mi lado.
- ¿No quieres ir a dormir en casa de Sam? Tal vez allí si puedas dormir como debes. Enserio, debes dormir. De lo contrario podrías comenzar a enfermar gravemente. Es una suerte que no lo estés todavía.
-Prefiero evitar problemas con mi familiar de sangre- traté de sonreír.
-Eish... eres una persona terca...
- Gracias por traerme, Aron- dije parando frente a mi casa.
-Es mi deber estar cuidando de ti.
-Tú solamente quieres regresar a casa tarde. De seguro te encontrarás con esa niña que tanto te gusta.
-No es cierto. Enserio me preocupo por ti y me tratas así ¿Qué clase de amiga eres?- suspiro-Ya debo irme. Cuídate bien ¿Entendido? - asentí mientras me despedía con la mano. Sonrió mientras me miraba a los ojos. A veces era escalofriante para mí que me hiciera eso de los ojos.
- ¡ENTRA DE INMEDIATO A LA CASA!- mi hermano salió enojado como siempre.
-¡Oye! ¡Cálmate!- Aron lo enfrentó.
- Tú deja de meterte en este asunto- lo miró- ¡Te dije que no quería que lo vuelvas a ver!- dijo mirándome- ¡Piérdete!
-No puedes impedir que ella me vea. Es mi amiga y no porque se lo grites y la regañes dejará de hacerlo y si lo hiciera yo la buscaría. Te sientes muy...
- ¡Basta ya!- dije interrumpiendo a Aron- vete a casa. Mañana hablaremos de esto...- él no se quería ir, pero lo obligué a que se fuera con la mirada
- ¡AH! Está bien, pero solo porque tú me lo pides- se alejó sin ganas, porque le conocía a perfección y se había quedado con las ganas de golpear a Kay. Sentí que mi hermano me arrastró hasta adentro.
- No es necesario que tengas que lastimarme para hacerme entrar a la casa- dije tratando que quitarme de encima sus manos. Me soltó y me dio un manotazo en la espalda el cual fue muy fuerte.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no quiero verte cerca de él? ¿EH?!- me gritó.
-¡Es mi amigo! ¡Ni siquiera me dejas acercarme a Samantha! ¡Déjame en paz!- le grité
- ¿Amigo?- comenzó a reírse-¿Crees que soy tan estúpido para no darme cuenta de que eres su prostituta?- volvió tomarme de los brazos- a mí no me engañas, yo sé que te acuestas con él y esa estúpida de Samantha también lo hace, ¿Cierto?!
-¡Suéltame!- trataba de alejarme de él, pero simplemente me lastimaba más aún- ¡Estás lastimándome!
-Escúchame bien, si no quieres lamentarlo, entonces deja de verte con ese estúpido de Aron. No me obligues a lastimarte de nuevo- dijo acercando su rostro a mí- sabes que no quiero que hagas eso-
-Suéltame, te lo ruego Kay, por favor- comenzaba a desesperarme. No tenía la suficiente fuerza para alejarlo de mí así que solo me quedaba suplicarle. Al verme asustada me soltó. Apenas me pude alejar unos centímetros me fui a mi cuarto y tiré mi bolso en la cama, caminaba de un lado hacia otro con el corazón acelerado, él en serio me daba miedo. Trataba de calmarme mientras caminaba dando vueltas. Traté de olvidar esa escena y sus dichos hirientes haciendo la tarea del profesor de matemáticas.
-Al fin he terminado- dije satisfecha. Me sentía bastante cansada, así que busqué una toalla y me metí al baño. Me quedé bastante tiempo en la ducha. Amaba planear lo que haría el día siguiente así que por eso me bañaba después de Kay. Al salir mi hermano estaba frente a mí- ¿Porqué te apareces de repente?- dije enojada.
- ¿Qué tiene ese estúpido de Aron que hace que no te puedas alejar de él?- estaba borracho, como siempre...
- ¡Vete!- lo empujé- de nuevo estás ebrio- me dirigía a mi cuarto, pero enseguida me tomó del brazo y me empujó contra la pared.
-Déjame demostrarte que soy mejor que él- se acercaba a mí.
-Kay, por favor, estás ebrio. Aléjate- lo empujé de nuevo, pero me volvió a pegar contra la pared.
-No, no, no, no ¡No!- dijo enojado- ¡Tú no vas a evadirme!- comenzó a besar mi cuello a la fuerza mientras yo trataba de salir de sus brazos.
- ¡BASTA! ¡SUÉLTAME!- me movía y trataba de quitármelo de encima. Mi voz comenzó a quebrarse y mis lágrimas empezaron a brotar. Sus manos comenzaron abajar para quitarme la toalla del cuerpo mientras seguía besando mi cuello y mi hombro. Traté de sacar fuerza de donde pude y lo aleje- Me das asco- dije y corrí a mi cuarto poniendo llave.
- ¡La próxima no podrás escapar!- gritó detrás de la puerta y le dio un golpe fuerte.
-¡Déjame en paz!- dije llorando.
Tomé de mis piernas y me tiré a la cama a llorar.
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(De acuerdo, hago un paréntesis para aclarar que la siguiente parte está narrada en tercera persona y que ese pedazo no es mío, es de un libro ya que no sé cómo narrar la siguiente situación, aunque lo edite un poco para adaptarlo a la historia.)
Dos años atrás...
Nunca quiso hacerle daño, nunca había dañado para poseer lo poco que le había sido dado en los miserables trabajos que le habían tocado, solamente era así.
Una decisión seguida de un deseo de que todo durara mucho, que esa chica no se debatiera absurdamente puesto que él no quería hacerle daño, que comprendiera lo mucho que él quería demostrarle su amor y se sometiera quietamente, ni siquiera sometiéndose, dejándose ir como él se dejaba ir tendiéndola sobre la cama y gritándole al oído.
-¡Cállate! ¡Deja de ser tan estúpida, sé que lo desaseas tanto como yo!-que esperara mientras él buscaba botones y broches sin encontrar más que convulsiones de resistencia, ráfagas de palabras, gritos, gritos que alguien terminaría por escuchar... O al menos de eso, ella estaba más que segura.
Había el horror y la repulsión frente al ataque de la bestia, Ilayda había luchado por zafarse y huir. Ahora ya no era posible y el horror no venía totalmente de la bestia, porque no era una bestia, su manera de hablarle al oído, sujetarla sin hundirle las manos en la piel, sus besos que caían sobre su cara y su cuello, la repulsión venía de someterse a ese hombre que no era una bestia literal, pero un hombre convertido en un animal salvaje.
Lo miraba desorbitadamente y suplicaba algo, que para él era en otro idioma ya que su estado era la de un borracho.
Luchando por zafar las piernas, por enderezarse, durante un momento le pareció que quería decirle algo que no era solamente gritos o súplicas o insultos en la lengua “desconocida”, le desabrochó la blusa buscando ciegamente los cierres más abajo, fijándola al colchón con todo su cuerpo cruzado sobre el de ella.
- ¡Deja de gritar de una maldita vez! Déjame entrar en ti... Ya no grites, por favor, no grites- le decía su propio hermano.
Cómo no luchar si él no comprendía, si las palabras que hubiera querido decirle se mezclaban con sus balbuceos y sus besos y él no podía comprender que no se trataba de eso, que por horrible que fuera lo que estaba tratando de hacerle, lo que iba a hacerle, no era eso, él solo quería hacerle sentir que quería demostrarle todo ese amor que llevaba guardado desde hacía tiempo.
La náusea de algo insoportable, fue horrible, tan horrible. Sintió ceder la falda, la mano que corría bajo el slip y lo arrancaba, se contrajo con un último estallido de angustia y luchó por explicar, por detenerlo al borde para que eso fuera diferente, lo sintió contra ella y la embestida entre los muslos, un dolor punzante que crecía, aulló de horror más que de sufrimiento como si eso no pudiera ser todo y solamente el inicio de la tortura, sintió sus manos en su cara tapándole la boca y resbalando hacia abajo, la segunda embestida contra la que ya no se podía luchar.
Sumido en ella en un brusco término de lucha acogido sin que continuara esa
desesperada resistencia que había tenido que abatir empalandola una y otra vez hasta llegar a lo más hondo y sentir toda su piel contra la suya, el goce vino como un látigo y se inundó en un balbuceo agradecido por dejarle demostrar todo aquello que tenía guardado para ella, en un ciego abrazo interminable.
________________________
La vida ha sido una total y completa porquería conmigo. Mis padres me abandonaron junto a Kay en un parque, pasando meses con hambre, frío y muertos de hambre. Él me cuidó hasta ese maldito día en que decidió que yo podía cumplir su asqueroso deseo: ser su mujer. Realmente me hubiese gustado que mi padre o mi madre hubiese aparecido en ese momento, entonces habría perdonado el gran pecado de haber abandonado a la hija de sus entrañas.
Tal vez piensen que soy una estúpida por no escapar de su lado, lo intenté, pero el maldito siempre me encuentra. Así que solo me resigné a quedarme, ser su sirvienta, la prostituta, desde su punto de vista, de todo hombre que se me acercara.
Aron simplemente fue quien vino en mi ayuda cuando salí corriendo esa noche después del “acto” y me obligaron a denunciarlo, pero no tenía el valor. Si tomó algo que no debía a la fuerza, también sería capaz de quitarme la vida y sobre eso... Eso es algo de lo que solo yo tengo control... Me quitó las ganas de vivir, pero al menos mi corazón dejará de latir en el momento en el que yo decida pararlo.
Aron lo odia tanto y cada vez tiene menos paciencia cada vez que lo enfrenta...
martes, 4 de agosto de 2015
My Heart Is Yours
Sinopsis:
Ilayda es una adolescente de 17 años que estudia en la secundaria. Está en su último año. Su infancia fue muy difícil ya que fue abandonada junto a su hermano mayor, Kay, por sus padres dejándolos en la calle. Sin embargo trataron de salir adelante como pudieron. Ilayda ha pasado por situaciones muy difíciles en su infancia, pero la peor de todas le toco vivir a la edad de 15 años. Gracias a ellos es una persona fría incapaz de sentirse amada, pero a pesar de repudiarse a sí misma, es una persona dulce, tierna y apasionada. La persona que conozca su verdadero ser, será capaz de ver esa personalidad que oculta detrás de un gran mural que ella misma ha construido para que nadie descubra su secreto y el que más odia.
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Son Dong Woon de 23 años, es profesor de matemáticas. Por su rostro pequeño llama mucho la atención, tiene una encantadora sonrisa y su mirada expresa tranquilidad. Es un hombre sencillo a pesar de haber nacido en el ceno de una familia con una muy buena posición económica. Parece ser el candidato perfecto para muchas, sin embargo Dong Woon tiene toda su atención en su trabajo, todavía cree que no es tiempo para comprometerse y casarse. Pero su madre no piensa de la misma manera: constantemente concreta citas con mujeres que pueden asegurarle un buen futuro a su hijo sino también a su empresa. Esto no es algo que agrade a Dong Woon, pero solo accede a las citas para evitar discutir con su madre sobre el asunto. Tampoco suele expresarse con tanta libertar cuando habla con su madre.
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En mi vida las cosas nunca fueron fáciles; ni siquiera puedo tener un maldito “buenas noches”; eso no existe para las personas como yo.
¿Alguna vez has tenido que mantenerte despierta toda la noche por miedo a no seguir viva al día siguiente? Lidiar con reproches ilógicos, pesadillas del infierno, marcas que no son visibles, pero que al verte al espejo están allí, expuestas. Despreciar a todo hombre que quiere simplemente ligarse a una mujer para solo tener sexo y después desaparecer al día siguiente. Dejando heridas internas a las pobres e ingenuas y también estúpidas mujeres. Los hombres son un asco para esta sociedad.
Pero luego me tope contigo. Hiciste que me descuidara, que bajara la guardia. Solo sabes decir cosas estúpidas…. Dices que quieres protegerme, pero me pregunto si realmente podrías soportarme con una carga tan grande como la que llevo desde hace mucho. Solo estaré protegida bajo tierra.
sábado, 1 de agosto de 2015
NOT MY DESTINY -Yoko- Cap 1.
Cap 1
~Guerra de Vietnam 1975.~
-Está podrido… este mundo no sirve.
La chica sostenía un arma sobre la cabeza de aquel soldado estadounidense quien permanecía temblando sentado en el piso.
-¿Por qué he de querer salvarle?...
El soldado aterrado con ojos azules profundo que sobresalían en la obscuridad –Elemento que sacaba de quicio a la chica de tez pálida.- se mantuvo quieto un momento y miró directo en sus ojos carmesí por un momento se perdió y en un instante estuvo en su hogar comiendo junto a su familia.
-Hum…
Una sonrisa de medio lado se dibujó sobre los labios de aquella mujer despiadada , con cuerpo espectacular y cabello que apenas cubría su cabeza, a ojos de aquel soldado solo era una pequeña gorra; el arma de la chica se alejó de su cabeza, y se alojó sobre un punto de el pastizal que lo cubría. El arma de la mujer comenzó a disparar, lo que parecían ser balas perdidas golpeaban certeras a todo un batallón estadounidense en busca de rescatar a su compañero. El campo estaba cubierto de rojo, parecido al tono en los ojos razgados de aquella mujer; la pistola se situó nuevamente en la cara del pasmado soldado y un susurro se escapó de sus labios.
-¿Por qué?
-No quieres morir igual que ellos…
La voz profunda de aquella mujer y las risas que dejó salir después implantaron en la mente del soldado furia y tristeza, empuño su arma y la apuntó directo al pecho de la chica que permanecía riendo, jaló el gatillo sin aliento lleno de desprecio, solo pudo observar el cuerpo de la excéntrica convulsionar en el aire, escuchar el sonido sordo de su cuerpo al caer en el campo, al parecer, ya comenzaba a ver mal, por que la sangre de aquella mujer era de un color azul verde y desprendía un olor a azufre.
-HAhahaha jajajajaja!!!-
El soldado sintió vivir su más horrible pesadilla, se agarró la cabeza y la juntó con sus rodillas; la desesperación comenzaba a apoderarse de su mente y cuerpo. La mujer que yacía en el piso se levantó con el cuello casi colgando, como si estuviese quebrado; llegó hasta el soldado y sus blancos dientes centellaron al enderezarse su cabeza y abrir sus ojos, llenos de lo que parecía ser su sangre.
-Cobarde, te han entregado la vida y solo sabes morir de miedo.-
Las palabras retumbaban en su mente y el tono de locura en la voz de su oponente comenzó a volverle loco.
-Patético.-
Las últimas palabras que dijo antes de que el arma centellante manchada con sangre de otros soldados disparó una bala en el cráneo del soldado. Aquello fue lo último del batallón del sur.
-¿Dónde estás?...-
Aquella que parecía ser la misma chica había cambiado completamente, ya no era profunda, esta vez parecía ser femenina y con un tono de tristeza en la voz, se mordió los rojos labios y dejó salir algunas lágrimas del color de su sangre mientras su cuerpo rechazaba las balas que perforaban su perfecto traje pegado al cuerpo y se hundían en su blanca y nívea piel. La sangre de detenía y las heridas cerraban, se llevó una mano al pecho y apretó su ropa, había paso tantas veces por ello, que se había acostumbrado al dolor de pasar entre vida y vida.
-Batallón del sur. Eliminado.-
El sonido de los camiones encendidos a sus espaldas y los batallones que llevaba a sus espaldas 500 hombres y otros 20 camiones de guerra.
-Raika, recuento de daños.-
Una voz que parecía cerca de ella, su compañera aquella que ella misma había reclutado.
-Uhmm… necesito un traje nuevo.-
-¿Te han disparado?.-
-Si, bueno, no es nada…-
-Y… ¿Aún nada?...-
-Nada Aime, lo siento… -
-No importa, ahora escucha; el batallón del norte venció nuestras tropas, es posible que…-
Cuando la hostil chica se giró se encontró con la mitad de su batallón muerto, y la otra pendiendo de sus armas con destreza. ¿Quién?... la pregunta la atacó aturdida y comenzó a correr en busca de los atacantes, mientras corría entre algunos soldados daba órdenes, los soldados obedecían sin chistar, de pronto las balas cesaron y entonces lo supo, los habían emboscado.
-Aléjense, no pisen las bombas…-
El hilo de su voz se extinguió en el momento en que sus hombres volaban por los aires en pedazos; las explosiones seguían a su alrededor y la lluvia de sangre que caía encima de ella comenzaba a recordarle lo ya vivido. Unas risas aterradoras se escaparon de su boca.
-Comandante, perdimos todo el escuadrón armado.-
No escuchaba nada, miles de imágenes pasaban por su mente, recuerdos de su vida humana que debería no recordar, mezclados con las tantas batallas ya libradas, uno llamó su atención y mientras su cuerpo reaccionaba a los disparos y ataques que recibía el arma plateada se deslizaba por su brazo con vida propia, posicionada en su espalda se transformó en una delgada capa que se abrió junto a la carne de la joven, expulsando de ella misiles en todas direcciones, soldados volaban por los aires y ella se sumergía en sus humanos y dolorosos recuerdos.
***************Lamentables recuerdos 1********************
~España 1800~
-¿Quién está allí?-
-Pequeña, es hora de la comida…-
Un pequeño bulto tirado en un cuarto obscuro cubierto completamente sin dejar ver un poco de su piel o su cara, se arrastraba hasta la puerta donde un hombre adulto con algunas arrugas extendía un plato de comida y un vaso con agua.-
-Gracias.- Se limitó a decir el pequeño bulto.
-Hija, cántame un poco.-
-El hombre se recargó en el marco de la puerta esperando escuchar la voz que rompiese el silencio, posicionandose de pie con dificultad, la pequeña niña entonó una canción que parecia calmar al hombre. Tomando al pequeño bulto en brazos lo llevó hasta una desolada cama en dicha habitación y la amarro de manos y pies, finalmente quitando la manta que la cubría. Reveló una pequeña niña llena de moretones y quemaduras, algunas heridas en carne viva, y sin duda un sinfín de cicatrices. A pesar de su maltratado cuerpo, la jovencita tenía el rostro intacto, sus grandes y rasgados ojos marrones y sus labios perfectamente trazados sobre el tono pálido de aquel rostro perfecto.
-No dejes de cantar –
La pequeña niña de 5 años comenzó a cantar nuevamente y sin quitar su vista de la pared escuchó otros 2 hombres entrar.
-¿No ha hablado?-
-Ni una sola palabra- Contestó su padre.
El segundo de los hombres pasó un cuchillo por una de sus pantorrillas y dejó una fina herida, la pequeña, entonando aquella misma canción de cada día, dejó salir lágrimas. Día con día los insultos y los golpes, incluso las heridas se habían hecho costumbre, le mantenían con vida por el simple hecho de una verdad que estaba frente a sus ojos, querían encontrar el traidor del imperio.
-Si no hablas esto seguirá…-
“ya no me importa” repetía la pequeña en su mente mientras miraba a aquel que era su padre, había aguantado ya 2 años las mismas torturas, todo por él, por aquel único ser que le quedaba en el mundo.
-Cobarde- Musitó la niña dejando por fin su canto de lado.
-¿Cobarde?, ¿A quien le llamas cobarde niña?-Habló esta vez el hombre que la había golpeado. La pequeña se sentó entre quejidos sobre la cama apuntando después a su padre, atónito y sudando como un cerdo en el otro lado de la habitación.
-Cobarde.-
Repitió con su mirada fija en él, aquel hombre se acercó y la golpeó directamente en la cara, la golpeó hasta desprender las retinas de sus ojos y dejarle ciega completamente. Como cada noche la dejaron sola y la desamarraron, la pequeña comenzó a cantar nuevamente y con delicadeza se levantó, los dolores la atormentaban por todo su cuerpo, y en sus ojos no había más que obscuridad, ¿Porqué?... seguía preguntándose a sí misma mientras buscaba con sus manos estiradas un lugar para aferrarse. Más delante entre algunos tropezones logró aferrar sus manos a el barandal de la pequeña ventada muy por encima de su cabeza, balanceó hacia abajo su cuerpo, y haló con delicadeza la cama, se subió a ella y asomó su cabeza por los barandales; las lágrimas que surcaban sus mejillas eran considerablemente comparables con sus altas notas en la canción. No muy lejos de allí un pequeño niño cantaba la misma canción y paseaba descalzo por las frías calles de España, y viraba en cualquier dirección, su vida siempre era realmente reconfortante, siempre podía andar por todos lados, tranquilo, sin padres, sin hermanos, pidiendo dinero y viviendo de la “caridad”, él mismo consideraba que era el más afortunado, vivía en una bodega abandonada y nunca pasaba hambre; como la voz de un ángel, la adorable canción entonada por una mujer surgió de la nada, y sin pensarlo caminó en dirección donde la canción que escuchaba cada atardecer, caminó hasta encontrarse con un pequeño traga luz y una cabaña tan chica como una sola habitación. Sin poder encontrar a la dueña de la voz, se giró y se dirigió de nuevo a las calles, pero de pronto.
-Ayudadme…-
La canción había parado y el joven rápidamente se volvió para encontrar a aquella chica.
-¿Quién?... ¿Dónde?.
-Aquí, por favor….
Un gemido de dolor se escapó de la niña y Shin logró divisar apenas aquella escuálida figura, alzaba las manos en el aire y tenía el rostro hinchado.
-¿Por qué estás allí?
-Ayúdame… por favor…
Los lamentos de la niña lograron mover a Shin quien rápidamente lograba abrir las puertas y entras para sacar a cuestas la pequeña niña que había logrado sacudir su corazón, llevaba un vestido desgastado, su piel era morena y sus ojos blancos, era ciega, entre sus facciones no encontró nada delicado, tenía el rostro redondo y una nariz chatita que la hacía lucir adorable, y lo más peculiar que había visto Shin, sus ojos rasgados y estirados en su rostro como dos rayas.
************************** ******
La desesperación de la vista nublada, comenzaba a causarle nauseas ; eran semejantes a cuando las armas disparaban en su dirección y ella podía sentir cada movimiento de algún objeto del calibre hundirse y escarbar dentro suyo, desangrarse hasta morir y pasar por cualquier momento en que el alma respectiva se desprendía de la propia. Saliendo de su recuerdo Raika dejó de atacar al enemigo, viéndose rodeada de solo cuerpos, los hilos de sangre helada corrían por su espalda y le hacían recordad su obscuro pasado.
Levantó con delicadeza una centellante arma, que sostuvo entre sus brazos y acarició.
-Vamos Shin…
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