Capítulo #2
By Ilayda
Al día siguiente me levanté muy temprano para no cruzar a Kay, aunque con lo borracho que estaba, despertaría después del mediodía. Fui a casa de Sam para irnos juntas, pero se le ocurrió, como siempre, pasar por Aron y también, como siempre, él se había quedado dormido, esperamos hasta que al menos se vistiera para poder marcharnos.
-¿Porqué siempre pasa lo mismo contigo? ¡Deberías dejar de estar tanto en internet, luego te levantas tarde y nos ponen falta por llegar tarde a clases!- Sam le regaño por enésima vez.
-Deja de regañarme. Tú eres una anciana, por eso duermes a las 7 de la tarde.- le respondió enseguida a nuestra amiga.
-Dejen de discutir- ya habíamos llegado y ellos seguían gritándose- ustedes parecen novios, no amigos. ¡Discuten todo el tiempo!
- ¡Dios no lo permita y a ti te corte la lengua!- Sam me empujó hacia nuestra clase. Como el empujón fue brusco, choque con el profesor Dong Woon que al parecer iba de salida.
- Lo-lo siento- dije nerviosa. Iba a matar a Samantha. De repente él sonrió y me sentí incómoda, mucho más que de costumbre. Bajé la mirada.
- No te preocupes- dijo muy tranquilo- Enseguida vuelvo- dijo para todos en general.
Sentí unas miradas un tanto asesinas de parte de las niñas del curso... Solo pegué mis ojos al lugar en el que siempre me sentaba y corrí hacia el lugar tratando de esconderme de todas esas mujeres enfurecidas. Después de unos minutos, volvió el profesor explicando los ejercicios que evidentemente no entendí nada ya que las matemáticas eran mi peor enemigo.
- Profe, no entendí nada...- dijo Amber.
- La maldita perra comenzará su caza...- dijo Sam mirándola con desprecio.
Amber era una de las más inteligentes en este curso. Ella es la primera de la clase, precisamente por matemáticas.
- Claro, comenzará con su juego de piernas- Aron rió. Los dos miraban hacia el lugar de la chica de la cual estaban hablando.- No le basta con media escuela, ahora quiere al profesor.
- No creo que el profesor Dong Woon se caliente tan fácilmente.
-Por favor, en vez de discutir sobre la rubia, mejor vete- le dije a Aron que estaba sentado en nuestra mesa.
- Claro que va a ceder, es un hombre. Cuando se nos tienta de tal forma no hay manera de que nos podamos resistir....- veían como el profesor se acercaba a la rubia. En cuanto se detuvo para poder explicarle, ella se las ingeniaba para que se pudiera ver algo de sus piernas.
- Yo no lo creo- respondió Sam.
- ¿Quieres apostar? 50 a que él se terminara revolcando con ella.
-¿50? ¡Con 50 no hago nada!
- Está bien 100, dólares, ¿Mejor?- Sam se encogió de hombros.
-Trato hecho.
- ¡Dejen de apostar de una vez y ayúdenme a resolver esto!- me quejé con los dos, pero sin darme cuenta, toda la clase me escuchó y me quedaron mirando.
-Bien, como veo que algunos de ustedes no lo entendió. Volveré a explicar- el profesor se movió del lugar en el que estaba y se asomó a la pizarra.
Comenzó de nuevo. Mientras él lo hacía yo solamente quería que la tierra me tragara ya que tenía puesta sobre mí la mirada asesina de Amber. Luego de haber terminado la clase, todos guardamos nuestras cosas.
- Señorita Yimlaz, ¿Podría quedarse un momento por favor?- el profesor me habló cuando estaba por salir.
- Estaremos esperando en la cafetería- dijo Aron. Solo Asentí.
- ¿Qué necesita?
- Sé que la directora Kang te deja las llaves de la sala de profesores y que además te encargas de algunos papeles importantes de la biblioteca, como ella no está, necesito que me ayudes con eso, ¿Podrías quedarte hasta después de clases?- Asentí.- Gracias- Salí de allí para encontrarme con mis amigos nuevamente, pero un estirón de brazo me pegó contra la pared.
- Más te vale que la próxima vez te entre en la cabeza las malditas ecuaciones, porque si me vuelves a interrumpir un momento con el profesor, te mataré.
- Cálmate, ¿Quieres? No tengo porqué tenerte miedo, es más, lo único que me das es asco. Te crees la mejor cuando en realidad no eres nada....- suspiré.
-¡Maldita perra! ¡Ni siquiera me conoces para hablar de esa manera sobre mí!
-No, pero media escuela, sí.
-¡Tú...!- quiso golpearme, pero de repente se apareció el profesor y ya no pudo hacer nada.
- ¿Pasa algo?- preguntó extrañado.
-No, ya me iba- salí corriendo antes de que todo empeorara.
No me lo tomen a mal, se supone que yo no soy así, pero me ha jodido la vida durante más de 3 años seguidos. Estoy cansada, al menos debo enfrentar a uno de mis enemigos.
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Después de almorzar, volvimos a nuestras clases, las horas se hacían largas, tratábamos de concentrarnos, pero la historia de romance entre Romeo y Julieta no era muy interesante para mí y Aron, pero a Sam le encantaba, realmente no le encontraba el sentido a esa historia..... Llámenme insensible o envidiosa, pero no es mi estilo suspirar por ese tipo de historias en el que el chico se juega la vida por el amor de su vida, el romance no me gustaba. Cosas como esas no suceden en la vida real...
- Vamos- me dijo Sam una vez que terminó la clase, guardamos todo.
- Tengo algo que hacer, vayan ustedes primero.
- ¿A dónde pretendes ir?- preguntó Aron.
- ¡Ya váyanse!- los eché. Se despidieron de la mano y una expresión confusa en sus rostros.
Esperamos a que todos los alumnos se fueran para poder ir a la sala de profesores.
-Gracias por ayudarme- dijo abriendo la carpeta de primer año.
- ¿Puedo preguntar por qué me pidió la carpeta de primer año?- me senté frente a él, pues tenía que esperar hasta que terminara con sus asuntos.
-También daré clases a primer año a partir de la semana que viene y tengo que ver sus notas- solo lo observé anotar algunos números con azul, otras en rojo y otras en negro.- Bien. Terminé- guardo todo, después puse llave y tomé mi mochila para irnos- ¿Quieres que te acerque a tu casa?- preguntó una vez que estuvimos fuera de lugar.
-No, gracias. Prefiero caminar.
- Es de noche, no puedes ir a casa caminando, es peligroso.- no quise, pero al final de todo terminó por convencerme, no me dejó en paz hasta subir a su auto.
Durante todo el camino intentó conversar conmigo. Era incómodo, ¿De qué demonios hablas con tu profesor de matemáticas?...
- Es aquí- dije antes de llegar a mi casa. No quería toparme con mi hermano, armaría un lío...- Gracias por traerme.
-Adiós- escuché que se despedía mientras bajaba de su auto.
Para mi desgracia, Kay venía con sus amigos. Se dio cuenta que era yo, entonces, su sonrisa se borró. Me miraba con gran rabia. Se dirigió hacia mí, me tomó del brazo bruscamente e hizo que entrara a la casa a empujones.
-¡No te basta con ser la prostituta de tu querido amiguito, sino que ahora te dedicas a ofrecer tus servicios en la calle y a niños ricos como él! No quieres hacerlo conmigo pero con tipos como él sí- se acercó tomándome de los hombros- ¿Cuánto te pagó?
-¡Me estás lastimando!- quise quitármelo de encima, pero no pude.
-No eres más que una prostituta barata.
-¡Ya!- le di un golpe sin darme cuenta.
-¡Imbécil! ¡Te vas a arrepentir!- ésta vez él me golpeó. Hizo que cayera al suelo y sangrara mi boca. Intenté levantarme, pero me golpeó con algo que parecía ser un látigo. Dijo un montón de cosas que se escuchaban a lo lejos, eso era signo de que estaba por quedar inconsciente de tantos golpes. No podía dejar que eso pasara. Después de unos minutos me dejó sangrando en el suelo y se marchó. Volví a intentar levantarme, pero todo lo que logré hacer fue arrastrarme a mi cuarto.

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